jueves, 28 de abril de 2011

Carta a Walt Whittman de Guillermo Cano. (Recital El Salto Místico)


Tu certeza de vida fértil,
como queriendo cumplirse sola,
ha insuflado al cuarto un tono de himno al alma,
e incita a cantarle: creo en ti
en la bondad invulnerable del mundo,
en los nítidos latidos de la tierra
cuando gira sin dejar de mirarte.
Esta tarde, acodado en la ventana
te imaginé una espiga de miel en los labios,
te vi levantarte, sacudir tu ropa,
y alejarte después entre libros y turbas.
Y yo ni entiendo a las nubes. Una vez,
braceando en lo oscuro, mis manos
palparon un hilo de sol,
los días siguieron y yo con ellos.
He oído la arboleda de metal
de las azoteas, agrietando,
con su dulzura involuntaria,
la lentitud de la tarde, y visto
un lobo oscuro arder en llanto
ante los bosques celestes, pero ahora
la última lámina de luz
retrocede en el horizonte, la habitación
ya es otra, y yo, que aun resueno
en tus colores extintos,todavía debato
sobre ser algo más que pasiones,
rotundo no o sombra ordenada en el tiempo,
y en este temor tan hondo y tan mío...
Pienso en estas cosas en la penumbra,
las pensaba como parte de la confusión:
la luz que recibo y que emitimos
la sombra que proyecto
y el espacio que la absorbe.

(Guillermo Cano)


Fotógrafo: Ramón Sanz Frax

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